Hoy mis ojos se llenan de lágrimas.
No por el dolor, sino por el sueño.
Es la calma de toda tempestad, la tempestad del día.
Cada día es un reto que superas con una serie de dificultades, sobretodo cuando hay cosas que hacen el día interminable.
Pero la noche, la noche es nuestra salvación.
Es nuestro momento, en el que nos podemos relajar y ser nosotros mismos, sin que nadie juzge.
Hoy, luna, déjame dormir, pues necesito esa calma que no me proporciona nada durante el día.
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