domingo, 21 de febrero de 2021

Falsas oportunidades

 Otra vez, me persigue. El poder realizarme como persona, el crecer y prosperar, la incapacitación del hecho. Que no vales. Que no puedes. Aun así puedo. 

¿Por qué estoy en esta posición si todos se empeñan en que no debo? ¿Por qué se me brindan oportunidades? Este pensamiento ya no me invade. Ahora se predispone el como, ahora mis fuerzas tienen otro alcance, muchos menor, ahora mi mente ya no se puede abrir más. 

Que no sé si he llegado a una edad, que no sé si estoy en mi límite. Soy incapaz de hacer nada, fruto de esta desidia que siento contra mi cuerpo y mi alma. Quiero saber qué me depara, quiero salir de esta espiral que hace que me atragante y no sienta nada a la vez. Esta vorágine de comentarios que me atosigan enmascarando una falta de autoestima que siento dentro mío. 

Quiero encontrar el valor, el sentido a lo que digo y hago, quiero de verdad sentirme esa persona que me imaginaba que sería a los 18. Quiero ver como al menos algo cobra sentido. Sentir que no estoy perdiendo tiempo haciendo ver que soy alguien que no soy. Todo lo que cuento suena bien, todo lo que digo se respeta por todos menos por mi. El aprecio que me tengo no es nada comparable con el que recibo y mucho menos el que me dicen. 

miércoles, 15 de abril de 2020

"No es lo que necesito"

Estoy ya un poco cansada de no sentirme suficiente. Sé bien que lo soy para mucha gente, pero no para las circunstancias personales de una persona. A ver si escribiéndolo me aclaro.
No sé bien qué hacer. Nunca lo he sabido, pero ahora me asalta la duda. Tomar riesgos puede ser muy autodestructivo, pero es que no puedo dejar de caer en el hoyo y la espiral de desgate vital que me supone saber que he tomado una mala decisión.

Necesito salir de este sentimiento, necesito estar bien otra vez, necesito sentirme suficiente. Pero es que todo lo que hago recae en mí, más bien todo lo que no hago. Se me hace muy difícil no caer, pero lo intento igual, porque sé que si caigo ya no estaré bien otra vez hasta el día siguiente.

Me queda el confort de la música, alguna serie y escribir esto. No paro de llorar por tonterías y estoy cansada ya. Quiero estar bien. No sé como hacerlo. Mi mente va a 100 por hora imaginando escenarios imposibles donde somos felices. Soy un amasijo de emociones de cuando tenía 15 años y escribía en este blog.

Me rompió en do cuando dijo lo poco suficiente que era. No se cómo recuperarme.

sábado, 28 de marzo de 2020

Crecer

He vuelto donde puedo ser yo. Con una copa de vino escribo esto, encerrada en mi casa y con tiempo de reflexionar. Sabía que este tiempo me iba a ir bien, porque era uno de mis objetivos para este año.

He caído, he pensado inconsciente y me he juzgado. He sacado conclusiones erróneas, he llorado y he estado en estado de éxtasis. No quiero decir que estas sensaciones me han hecho involucionar, porque de todo se puede sacar provecho y si mi cabeza ha decidido que sea así, que así sea. He estado actuando sin pensar y entrando en una espiral de mentiras, pero por mi propio bien. Aunque esas mentiras no eran más que ficción, me he sentido libre. Y feliz.

Pero es hora de volver a la tierra, y escribo esto sin saber todavía cómo. No he llegado, estoy en descenso. He caído en un par de reflexiones a las que he llegado cuando he parado. Cuando he parado de actuar, cuando me he cuestionado esos pensamiento  el por qué son mentira. Teniendo tiempo en mi soledad, sin personas que me quieren, sin ver la luz del sol, sin nada en lo que apoyarme.

Querer no estar sola puede que sólo sea un fruto de mi baja autoestima. Cuando me noto más feliz y más llena es cuando estoy con gente que me aprecia, así anulo todos los pensamientos que tengo sobre mí misma y dejo que los pensamientos de los otros (donde luzco yo idealizada) sea mi persona.

Ni siquiera estoy segura de si la gente me idealiza, ahí es donde recae mi falta de autoestima. Entonces, ¿Me idealiza en verdad la gente o solo me convenzo de que lo hacen para justificar que nadie me conoce en realidad y por ende nadie me puede querer?

Necesito conocerme a mí misma, y leyendo los post que voy escribiendo por ahí nunca lo he llegado a hacer. También pienso que es algo en lo que todo el mundo piensa. ¿Se puede conocer uno mismo del todo? ¿Y una persona externa? Yo digo que no, al menos a lo segundo.

Pienso eso porque yo misma me he expuesto a idealizar a personas que están igual de rotas que yo. Querer hacerlo ha sido idea mía, por encontrar algo que me llene. Pero me he dado cuenta de que no vale la pena porque al cabo del tiempo lo voy a desidealizar y me va a doler.

Qué terrorífico es el amor. Me doy cuenta cada año que pasa. Es una máscara preciosa que sucumbe y luego deja asomar una personalidad totalmente diferente y oscura. Esa cara tarda en salir, porque uno cae en maravillarse con la cara bonita. Pero cuanto me hago más mayor más la veo antes. Es un privilegio lo que digo, pues no me dejo caer en mentiras. Pero caigo igual.

El concepto "mentira" para mí tiene el sentido de "ilusión". No tiene un contexto negativo, aunque lo podría ser. El amor es una mentira pero sin el contexto negativo.

Tengo que aprender de mí, de mis experiencias y tengo que encontrarme, esa ardua batalla que me trastoca año tras año. Lo voy a intentar, por mí.

La gente que me rodea me aprecia y me quiere, ya es hora de que lo haga yo sin perderme.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Me-time

Tengo que empezar a escribir, era lo único que merecía la pena antes. Me siento extranjera hablando mi propia lengua, abrazando a mi propia familia, e incluso vistiendo y escuchando. Tengo que dar un paso en mi vida que me haga centrarme más en mí misma. Pero, ¿y si me he centrado demasiado y eso es lo que ha pasado?

No paro de pensar que a lo mejor es eso lo que me lleva removiendo la mente; el problema siempre lo he identificado con el otro porque es muy improbable que en mi interior esté pasando algo grave y fuerte, pero ahora no lo sé bien porque estoy contando con los dedos de las manos mis allegados, y estoy percibiendo una sensación de hastía y soledad que alcanza límites insospechados.

No sé que me pasa, no sé que me gusta y porqué no puedo conservar las cosas que más me gustan. Pero en realidad sí lo sé, no paro de sentirme insegura cada vez que me toca hacer un trabajo que requiere de otra persona que no soy yo, una persona que tengo que inventar para parecer que estoy estable, que lo estoy.

¿Entonces como puedo diferenciar lo que soy y lo que pretendo ser? Es que no se me ocurre una posible solución. Estoy hablando conmigo misma porque no tengo a nadie a quien explicárselo. Claro que tenemos, pero ¿hasta donde sé que me quieren ayudar y hasta dónde soy una pesada? Esas son las preguntas que se me pasan por la cabeza cada día.

No sé si debería ser diario, durante el 2019 solo quiero alguien con quien hablar, y creo que esta puede ser una buena alternativa, un me-time. ¿Hasta cuánto he estado haciendo un me-time? Creo que ya llevo demasiado pero eso no supone solucionar mis problemas aunque la gente crea que sí, que la solución a tus problemas es tener un me-time.

Viajar sola me dió en su momento mucha fuerza, pero ahora no las tengo como para irme de aventura yo sola. Le he cogido tanto pavor a la soledad que aún el hecho de moverme y saber que va a ser para mi bien prefiero quedarme en casa esperando recibir algún mensaje.

Que ya me he cansado de estar sola, que no sé lo que me pasa con nuevas amistades, que necesito a alguien que me escuche, que no quiero pasar las horas larguísimas esperando a tener una conversación con alguien que no la haga por interés.

No sé en qué me he convertido, no sé cómo revertirlo, y no tengo interés en cambiarlo. ¿Me haría bien? ¿Mal? De momento no lo vamos a saber.

lunes, 15 de junio de 2015

Yo

Y, al final de todo proceso, me quedo sola. Porque es así, cuando todo cambio termina, cundo sucede cualquier cosa, te queda el yo, tú mismo, tus pensamientos, tu soledad y tu angustia, Da igual cuantos amigos tengas, cuantos familiares, siempre te vas a quedar sola. Desde que mueres hasta que naces otra vez. Solos. En el mundo. Como si no fuera suficiente la opresión i el castigo de una sociedad capitalista hecha para mentes obtusas, se añade la propia obstrucción de lo tuyo, la opresión y el acecho de un régimen provocado por las personas de tu entorno para ahogarte, para presionarte y que acabes dándote cuenta de que estás sola, completamente, da igual cuanta gente te rodee, siempre vas a quedar tú y la música.

Con el tiempo te das cuenta de que no habrá nadie como tú, nunca, que siempre tendrás rasgos de semejanza con otra gente, pero nunca vas a encontrar a nadie afín a ti. Nadie con quien poder pasar una vida sin tener ganas de mandarlo todo a tomar por culo.

En definitiva, nacemos solos, crecemos solos y morimos solos.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Y todo pasa.

Y todo pasa.
Ves la vida que te pasa por delante, en medio de esperanzas que se difuminan con las lágrima que vas derramando día a día. Que no puedes salir de aquí, que no puedes avanzar, que solo puedes moverte por estas pautas ya marcadas y te ahogas. Te ahogas en un profundo malestar lleno de soledad y personas vacías que son simplemente las marionetas que se les ha ido sus almas, lejos de ti, de tu cuerpo y tu mente. Cuando tú solo quieres que alguien esté ahí, que te comprenda, que te seque las lágrimas y te diga que un día volarás, un día saldrás de esta prisión y podrás ser libre, con tus sueños, tus metas y tus observaciones.

Porque, de verdad, yo solo he venido a este mundo a observar. Y cuando se me denega eso, es cuando viene el llanto. Que no puedo tomar mis propias decisiones, que no puedo disfrutar de los años, que se rompe cada sentimiento como cuando se rompe una hoja vieja. Ves la vida sin ningún propósito, una vida llena de parámetros y limitaciones que han convertido a este mundo en un mundo autómata en el que la gente sigue sin protestar las leyes que te imponen.

Que te imponen unas normas vitales para tu existencia que van más allá de todo, que no puedes difrutar del estado de natura y tienes que conformarte con aquellos pequeños placeres de la vida, tan efímeros como tus sueños.

Qué más da, si te encuentras sola, si nadie quiere en realidad estar a tu lado, si nadie quiere ver las cosas como deberían ser.

Todo está lleno de mentiras, todo. Tanto en los medios, como en las personas. El agua salada que está en nuestro interior es solo sombra que al despertar ya se ha evaporado, una ilusión que hace de vivir una experiencia más a la lista de decepciones.

Cuando empiezas a pensar en esto, las emociones viajan por tu mente y solo tienes ganas de llorar y escribir.

martes, 15 de julio de 2014

La espiral.

Y ocurrió cuando menos lo esperaba. Y sucedió como menos yo creía. Ese instante cuando todo lo que creías, tus valores, principios, se disuelven lentamente en unos labios ajenos, cuando todos tus sentidos están a flor de piel y puedes percibir todo lo que está en tu alrededor, aunque en realidad no percibas nada. Entonces esos sentimientos dejan paso a la calidez, a la dulzura, añoranza, el bienestar y la excitación. Ocurrió una noche cualquiera. Una noche que no tenía nada de especial, ni las estrellas dejaban ver mas allá de su clara luz. La caricia de una guitarra con una melodía dulce mezclada con una sonrisa que dejaba ver el alma. Empezó siendo un sentimiento en una terraza cualquiera, acabó siendo todos los elementos de la vida humana resumidos en esa noche. Una caricia, lo empezó y lo acabó todo, porque en el fondo de mi alma sabía que yo no saldría de esa espiral en la que su mano pudo meterme, y entonces fue cuando el mundo exterior se acabó para mí. Unos labios que me resucitaban, una vez tras otra, unas veces más y otras menos.

Pero os juro que eso resucitaba a cualquiera.

Entonces unos minutos se me convirtieron en horas, y las horas en minutos, y sus manos no paraban de llevarme a otro mundo, a otra vida, donde el mal no existe, donde el ser humano siempre ha aspirado a estar. Un mundo en el que sentimientos como la ira, la tristeza e incluso las lágrimas no tenían cabida. Sólo estaba yo, yo y sus manos, y sus labios, y su mirada, y su sonrisa. Así pasaba yo esa noche, intentando llevarla a ella también a ese lugar tan idílico.

No sé si lo conseguí, no sé si sus manos eran reales, no sé si su sonrisa quería expresar lo que yo pensaba que expresaba, no sé si esa noche de verdad fue real. Sólo sé que fuera noche o fuera sueño, fue uno de los mejores viajes que he hecho nunca.