miércoles, 26 de diciembre de 2018

Me-time

Tengo que empezar a escribir, era lo único que merecía la pena antes. Me siento extranjera hablando mi propia lengua, abrazando a mi propia familia, e incluso vistiendo y escuchando. Tengo que dar un paso en mi vida que me haga centrarme más en mí misma. Pero, ¿y si me he centrado demasiado y eso es lo que ha pasado?

No paro de pensar que a lo mejor es eso lo que me lleva removiendo la mente; el problema siempre lo he identificado con el otro porque es muy improbable que en mi interior esté pasando algo grave y fuerte, pero ahora no lo sé bien porque estoy contando con los dedos de las manos mis allegados, y estoy percibiendo una sensación de hastía y soledad que alcanza límites insospechados.

No sé que me pasa, no sé que me gusta y porqué no puedo conservar las cosas que más me gustan. Pero en realidad sí lo sé, no paro de sentirme insegura cada vez que me toca hacer un trabajo que requiere de otra persona que no soy yo, una persona que tengo que inventar para parecer que estoy estable, que lo estoy.

¿Entonces como puedo diferenciar lo que soy y lo que pretendo ser? Es que no se me ocurre una posible solución. Estoy hablando conmigo misma porque no tengo a nadie a quien explicárselo. Claro que tenemos, pero ¿hasta donde sé que me quieren ayudar y hasta dónde soy una pesada? Esas son las preguntas que se me pasan por la cabeza cada día.

No sé si debería ser diario, durante el 2019 solo quiero alguien con quien hablar, y creo que esta puede ser una buena alternativa, un me-time. ¿Hasta cuánto he estado haciendo un me-time? Creo que ya llevo demasiado pero eso no supone solucionar mis problemas aunque la gente crea que sí, que la solución a tus problemas es tener un me-time.

Viajar sola me dió en su momento mucha fuerza, pero ahora no las tengo como para irme de aventura yo sola. Le he cogido tanto pavor a la soledad que aún el hecho de moverme y saber que va a ser para mi bien prefiero quedarme en casa esperando recibir algún mensaje.

Que ya me he cansado de estar sola, que no sé lo que me pasa con nuevas amistades, que necesito a alguien que me escuche, que no quiero pasar las horas larguísimas esperando a tener una conversación con alguien que no la haga por interés.

No sé en qué me he convertido, no sé cómo revertirlo, y no tengo interés en cambiarlo. ¿Me haría bien? ¿Mal? De momento no lo vamos a saber.

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